Desde Aristóteles hasta Ausubel, Piaget, Vigotsky, Gonczi, Pèrrenoud, Delors, Ana María Prieto, Vargas Beal, etc., han sido muchos los interesados en argumentar al respecto. Nosotros mismos nos hemos adjuntado a esta situación desde que la experiencia de un primer día de clases tanto como estudiantes como docentes nos presentó un aprendizaje formal. Hemos vivido la aplicación de diferentes Teorías de Aprendizaje, con mayor o menor intensidad, y entre todas es posible rescatar que no es un hecho trivial el proceso educativo, pues requiere de complementar diversas dimensiones del ser humano, como nos lo indica Gonczi: “[…] una compleja estructura de atributos (conocimientos, actitudes, valores y habilidades) necesarios para el desempeño en situaciones específicas.”
Por otro lado, el marco constructivista nos indica que “competencia es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”, y dicha competencia, “[…] está fundada en conocimientos previamente existentes en el propio sujeto, y en segundo lugar, que tales conocimientos se ven movilizados a través de modelos pero a partir de la acción que los demanda a fin de que el sujeto se desempeñe eficazmente […]” (Pèrrenoud); lo anterior, como indica Carl R. Rogers, en una situación educativa que promueva más eficazmente un aprendizaje significativo “en la que las amenazas al sí mismo del estudiante se reducen a un mínimo, y en la que se facilite la percepción diferenciada del campo de la experiencia”. Todo ello, rechaza rotundamente la trivial limitación de cuestionar contenidos cualesquiera para evidenciar o medir un aprendizaje.
Dado lo anterior, los docentes requerimos acciones que movilicen la organización de los esquemas de los estudiantes, de acuerdo a la demanda de sus intereses. Difiero así, en lo que cita Vargas Beal, “[…] que sea poco o muy significativo un aprendizaje no depende del maestro, ni de las estrategias educativas, ni del programa, ni de la institución, sino del propio interés del estudiante que por lo demás no puede ser “sembrado” como tal por el maestro”… yo considero que los docentes, los programas, las instituciones educativas sí formamos parte estructural del proceso de aprendizaje de los educandos, pues si no fuera así, cualquier forma de observar y medir contenidos sería aplicable… y ya evidenciamos que no es así.
domingo, 13 de diciembre de 2009
sábado, 12 de diciembre de 2009
Aprendizaje y competencias
Si tomamos en cuenta que “el aprendizaje es el proceso a través del cual se adquieren nuevas habilidades, destrezas, conocimientos, conductas o valores como resultado del estudio, la experiencia, la instrucción y la observación”(1) y que una competencia es una “pericia, aptitud, idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado”(2), es posible estipular que ambos términos se explicitan mutuamente. Todos somos capaces de aprender, aunque nuestra metacognición sea diferente, y lo hacemos para permitirnos un desarrollo integral: cognitivo, conductual, pericial.
Dado lo anterior, las teorías de aprendizaje que considero influyen en dicho proceso son las siguientes:
* La perspectiva Conductista ha influido en el desarrollo de mis competencias docentes, por inicio, al redactar en formatos preestablecidos por mis autoridades mis secuencias didácticas, y al aplicar el ensayo-error en las mismas pues las he reforzado y repetido continuamente.
Por otro lado, ¿acaso no hemos aplicado en los estudiantes el condicionamiento operante cuando las acciones de los mismos “obtienen un refuerzo positivo” cuando les reconocemos públicamente sus logros o buenas calificaciones? O en su caso, una “enseñanza programada” al tener que identificar y nombrar los elementos químicos, los personajes y fechas de la historia, los elementos de la sangre… En fin, algo de conductista hemos conservado, aunque la propuesta es que no sea en el todo.
* A la Teoría del proceso de la información se le da cabida en el actual mundo del conocimiento pues si reconocemos científicamente que tenemos memoria a corto y a largo plazo de lo que captamos y filtramos del mundo de información que nos rodea, enlazándolo con lo realmente significativo para nosotros en su aplicación, haremos consciente este proceso para recuperar cierta información cuando nos sea necesaria.
* El Aprendizaje por descubrimiento debe formar parte activa dentro de las mismas aulas del plantel, en talleres, laboratorios, áreas verdes, deportivas e incluso áreas de exposición de prototipos, todo en aras de aplicar lo aprendido en la realidad que rodea al estudiante (una de las características principales del desarrollo de las competencias: la aplicabilidad).
* La Teoría Cognitivista reconoce al proceso mental que se encuentra detrás de cada comportamiento, por lo que a través del desarrollo de habilidades superiores del pensamiento (análisis, síntesis, manejo de la información, investigación, pensamiento crítico…) nos propone el desarrollo de competencias a través de actos didácticos asertivamente promovidos por el profesor.
* Finalmente, en lo que respecta al Aprendizaje significativo de Ausubel, éste va de la mano con el Constructivismo de Piaget y el Socioconstructivismo de Vigotsky, puesto que las competencias tienen un verdadero desarrollo al considerar los saberes previos de cada individuo, para que al hacerlos conscientes pueda confirmarlos o modificarlos dentro de un proceso organizado de aprendizaje, el cual se aplica tanto en actividades individuales como colaborativas; además, cada educando requiere de una actitud activa y de una adecuada motivación para ir construyendo su metacognición, hasta culminar con la aplicación de los saberes adquiridos; todo ello, acompañado de un profesor que le facilite tanto los recursos como las estrategias didácticas ex professo.
Así, tal vez debamos convertir nuestro quehacer educativo en una “Galatea” de Teorías educativas, cual Pigmaleón con su obra. La heterogeneidad de metacogniciones de nuestros educandos, así como de los contextos de los que preceden y en los que se desarrollan, nos obliga a aplicar múltiples teorías en la búsqueda del logro de habilidades, destrezas y actitudes que le permitan su desarrollo asertivo en el actual mundo del conocimiento.
(1) Wikipedia (2009)
(2) Diferencias de fondo entre dos acepciones posibles del término competencia
Si tomamos en cuenta que “el aprendizaje es el proceso a través del cual se adquieren nuevas habilidades, destrezas, conocimientos, conductas o valores como resultado del estudio, la experiencia, la instrucción y la observación”(1) y que una competencia es una “pericia, aptitud, idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado”(2), es posible estipular que ambos términos se explicitan mutuamente. Todos somos capaces de aprender, aunque nuestra metacognición sea diferente, y lo hacemos para permitirnos un desarrollo integral: cognitivo, conductual, pericial.
Dado lo anterior, las teorías de aprendizaje que considero influyen en dicho proceso son las siguientes:
* La perspectiva Conductista ha influido en el desarrollo de mis competencias docentes, por inicio, al redactar en formatos preestablecidos por mis autoridades mis secuencias didácticas, y al aplicar el ensayo-error en las mismas pues las he reforzado y repetido continuamente.
Por otro lado, ¿acaso no hemos aplicado en los estudiantes el condicionamiento operante cuando las acciones de los mismos “obtienen un refuerzo positivo” cuando les reconocemos públicamente sus logros o buenas calificaciones? O en su caso, una “enseñanza programada” al tener que identificar y nombrar los elementos químicos, los personajes y fechas de la historia, los elementos de la sangre… En fin, algo de conductista hemos conservado, aunque la propuesta es que no sea en el todo.
* A la Teoría del proceso de la información se le da cabida en el actual mundo del conocimiento pues si reconocemos científicamente que tenemos memoria a corto y a largo plazo de lo que captamos y filtramos del mundo de información que nos rodea, enlazándolo con lo realmente significativo para nosotros en su aplicación, haremos consciente este proceso para recuperar cierta información cuando nos sea necesaria.
* El Aprendizaje por descubrimiento debe formar parte activa dentro de las mismas aulas del plantel, en talleres, laboratorios, áreas verdes, deportivas e incluso áreas de exposición de prototipos, todo en aras de aplicar lo aprendido en la realidad que rodea al estudiante (una de las características principales del desarrollo de las competencias: la aplicabilidad).
* La Teoría Cognitivista reconoce al proceso mental que se encuentra detrás de cada comportamiento, por lo que a través del desarrollo de habilidades superiores del pensamiento (análisis, síntesis, manejo de la información, investigación, pensamiento crítico…) nos propone el desarrollo de competencias a través de actos didácticos asertivamente promovidos por el profesor.
* Finalmente, en lo que respecta al Aprendizaje significativo de Ausubel, éste va de la mano con el Constructivismo de Piaget y el Socioconstructivismo de Vigotsky, puesto que las competencias tienen un verdadero desarrollo al considerar los saberes previos de cada individuo, para que al hacerlos conscientes pueda confirmarlos o modificarlos dentro de un proceso organizado de aprendizaje, el cual se aplica tanto en actividades individuales como colaborativas; además, cada educando requiere de una actitud activa y de una adecuada motivación para ir construyendo su metacognición, hasta culminar con la aplicación de los saberes adquiridos; todo ello, acompañado de un profesor que le facilite tanto los recursos como las estrategias didácticas ex professo.
Así, tal vez debamos convertir nuestro quehacer educativo en una “Galatea” de Teorías educativas, cual Pigmaleón con su obra. La heterogeneidad de metacogniciones de nuestros educandos, así como de los contextos de los que preceden y en los que se desarrollan, nos obliga a aplicar múltiples teorías en la búsqueda del logro de habilidades, destrezas y actitudes que le permitan su desarrollo asertivo en el actual mundo del conocimiento.
(1) Wikipedia (2009)
(2) Diferencias de fondo entre dos acepciones posibles del término competencia
Etiquetas:
competencias,
Teorías del aprendizaje
jueves, 12 de noviembre de 2009
Saludos desde "La bitácora de MiriFabi"
Sean bienvenidos colegas y visitantes en general. La Bitácora de MiriFabi (http://labitacorademirifabi.blogspot.com/) es un espacio de interacción virtual que me permitirá compartirte mis saberes, mis anhelos e incluso mis frustraciones en el maravilloso mundo de la docencia. Espacio que se verá enriquecido por tus aportaciones que generosamente te permitas compartirme. ¡Estemos en contacto!... Te espero.
La aventura de ser docente
(Enviado a la plataforma de la UPN el 4 de julio de 2009.)
Mi quehacer docente no está exento de momentos de disgusto, de agravio, de cierta frustración. ¿A qué me refiero?... a las carencias tanto humanas como de bienes muebles e inmuebles que aquejan a mi querido plantel.
Momentos de disgusto cuando falla el proceso comunicativo entre los que laboramos y “el teléfono descompuesto” entra en acción cargado de enorme cantidad de interpretaciones personales, la mayor de las veces, no propositivas. ¿Cómo armonizar un ambiente comunicativo que propone Esteve en el aula si no somos capaces de entendernos entre adultos? Tan sólo el reconocer este hecho me enoja, porque tal pareciera que no hemos “evolucionado” en nuestro desarrollo profesional y personal al no ser capaces de ni siquiera transmitirnos mutuamente mensajes precisos que coadyuven a un mejor desarrollo de nuestro plantel. Creo importante reconocer el hecho de que TODOS SOMOS IMPORTANTES, todos unidos formamos el engranaje perfecto que permite el desenvolvimiento óptimo de nuestra institución, por ello, es igual de importante que cada uno de nosotros desarrolle con amor y profesionalismo la actividad que le corresponde, para que así cumplamos y cubramos los requerimientos de los personajes principales de nuestra institución: los estudiantes.
Por otro lado, frustra un poco mi “egoísmo” de desarrollo personal y el reto de encontrar nuevos caminos de hacer pensar a mis alumnos (como cita Esteve), el hecho de no contar con un aula con recursos multimedia. Sé que mi plantel es enorme y con igual demanda, por lo que apenas han cubierto unas cuantas aulas con dichos recursos; sé que todavía tendré que esperar más tiempo para que podamos contar con la totalidad de recursos multimedia en las aulas… y me frustra no poder “aprovechar” un recurso didáctico como el video del “Mamut chiquitito” en el aula para provocar el análisis de la importancia del cuidado de la salud personal y de la toma de decisiones al respecto. ¿Qué he hecho?... Dejarlo de tarea, lo que me permite rescatar en un comentario lo planeado, pero aun así, ¡seguiré insistiendo!
Por último pero no por ello también importante: el agravio. Afortunadamente no me refiero al que pudiera vivir con mis alumnos (creo que me he ganado su respeto por el mismo respeto que les profeso, al involucrarnos ambos en su proceso de aprendizaje). Me refiero al que he llegado a vivir entre pares, entre compañeras de academia por ejemplo, cuando han insistido en que debo realizar mi acción docente en el aula de la forma que se me indique, decidido “por mayoría”. ¡Qué alivio fue leer en “La aventura de ser maestro” el que debemos “recuperar las preguntas, las inquietudes, el proceso de búsqueda. […] Para ello hay que abandonar las profesiones de fe en las respuestas ordenadas de los libros, hay que volver las miradas de nuestros alumnos hacia el mundo que nos rodea y rescatar las preguntas iniciales obligándoles a pensar”. Todo ello, iniciándolo en nosotros mismos.
Así pues, henos aquí, disfrutando el “desafío del saber y la pasión por comunicarlo”, manteniendo “en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso”, enganchando a los educandos en el deseo de saber e intentando con mucho afán, nunca “dejarlos tirados conforme avanzo en mis explicaciones”.
Mi quehacer docente no está exento de momentos de disgusto, de agravio, de cierta frustración. ¿A qué me refiero?... a las carencias tanto humanas como de bienes muebles e inmuebles que aquejan a mi querido plantel.
Momentos de disgusto cuando falla el proceso comunicativo entre los que laboramos y “el teléfono descompuesto” entra en acción cargado de enorme cantidad de interpretaciones personales, la mayor de las veces, no propositivas. ¿Cómo armonizar un ambiente comunicativo que propone Esteve en el aula si no somos capaces de entendernos entre adultos? Tan sólo el reconocer este hecho me enoja, porque tal pareciera que no hemos “evolucionado” en nuestro desarrollo profesional y personal al no ser capaces de ni siquiera transmitirnos mutuamente mensajes precisos que coadyuven a un mejor desarrollo de nuestro plantel. Creo importante reconocer el hecho de que TODOS SOMOS IMPORTANTES, todos unidos formamos el engranaje perfecto que permite el desenvolvimiento óptimo de nuestra institución, por ello, es igual de importante que cada uno de nosotros desarrolle con amor y profesionalismo la actividad que le corresponde, para que así cumplamos y cubramos los requerimientos de los personajes principales de nuestra institución: los estudiantes.
Por otro lado, frustra un poco mi “egoísmo” de desarrollo personal y el reto de encontrar nuevos caminos de hacer pensar a mis alumnos (como cita Esteve), el hecho de no contar con un aula con recursos multimedia. Sé que mi plantel es enorme y con igual demanda, por lo que apenas han cubierto unas cuantas aulas con dichos recursos; sé que todavía tendré que esperar más tiempo para que podamos contar con la totalidad de recursos multimedia en las aulas… y me frustra no poder “aprovechar” un recurso didáctico como el video del “Mamut chiquitito” en el aula para provocar el análisis de la importancia del cuidado de la salud personal y de la toma de decisiones al respecto. ¿Qué he hecho?... Dejarlo de tarea, lo que me permite rescatar en un comentario lo planeado, pero aun así, ¡seguiré insistiendo!
Por último pero no por ello también importante: el agravio. Afortunadamente no me refiero al que pudiera vivir con mis alumnos (creo que me he ganado su respeto por el mismo respeto que les profeso, al involucrarnos ambos en su proceso de aprendizaje). Me refiero al que he llegado a vivir entre pares, entre compañeras de academia por ejemplo, cuando han insistido en que debo realizar mi acción docente en el aula de la forma que se me indique, decidido “por mayoría”. ¡Qué alivio fue leer en “La aventura de ser maestro” el que debemos “recuperar las preguntas, las inquietudes, el proceso de búsqueda. […] Para ello hay que abandonar las profesiones de fe en las respuestas ordenadas de los libros, hay que volver las miradas de nuestros alumnos hacia el mundo que nos rodea y rescatar las preguntas iniciales obligándoles a pensar”. Todo ello, iniciándolo en nosotros mismos.
Así pues, henos aquí, disfrutando el “desafío del saber y la pasión por comunicarlo”, manteniendo “en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso”, enganchando a los educandos en el deseo de saber e intentando con mucho afán, nunca “dejarlos tirados conforme avanzo en mis explicaciones”.
¿Cómo percibo mi docencia?
(Enviado al foro de la UPN el jueves 25 de junio de 2009.)
Un día de mi labor docente abarca, aunque sea difícil de creer, más de 24 horas. ¿Por qué?... he aquí la descripción:
Por principio, lo que nosotros llamamos Secuencia didáctica debe incubarse, por lo que primero arraigo en mi mente las temáticas a abarcar, así como el posible tema de la realidad de los jóvenes con el cual relacionarla, claro que todo aunado a las características generales de la edad de los alumnos que orientamos… así es que “deposito” en mi mente tal situación, y dejo que el proceso creativo funcione hasta que de repente… la idea brillante (o por lo menos, la que me convence) y entonces empiezan a fluir las actividades que pudiera aplicar para lograr tal fin (a veces mis ojos se abren en la madrugada, por lo que tengo siempre lápiz y papel a la mano). Lo hago por inicio así, porque considero de suma importancia que las actividades que se desarrollen en el aula sean atractivas, estimulantes, creativas, formadoras, aplicables a la realidad… sólo así podríamos esperar un aprendizaje significativo por parte del educando. Dicho camino lo he recorrido ya hace más de cuatro años, desde que se inició la reforma al proceso de aprendizaje en la Educación Media Superior, así es que actualmente ya tengo gran cantidad tanto de cápsulas informativas, actividades planeadas y desarrolladas (por lo que ya he detectado mis errores en su aplicación y he tratado de mejorarlas), así como temas integradores de la realidad (uno que más les y me gustó es el de las Tribus urbanas).
Retomando lo de más de 24 horas, después de la decisión de cómo realizar las actividades de la secuencia didáctica, pues hay que capturarla en un documento en Word para que sea presentada tanto a las autoridades docentes de mi plantel, como para que se convierta en mi guía de actividades; por supuesto que todo esto incluye también una buena dosis de investigación en diversas fuentes (me encantan los libros, no desecho las revistas porque tienen información actualizada, y, por supuesto, la internet me ayuda también a recabar datos muy interesantes y de gran ayuda).
Por otro lado, hay que preparar el material didáctico planeado: desde las tarjetas para formar equipos, hasta los memoramas, mapas, grabaciones, (yo quisiera que fueran también videos y otros instrumentos de internet, pero a la fecha carecemos de aulas con recursos de informática), en fin… todo ello lleva tiempo, así es que se lo destino en casa antes de ir al aula. Y después… pues a evaluar el trabajo producto solicitado, el cual incluye varias actividades (cuestionarios, escritos varios, mapas, periódicos, hasta escenificaciones las cuales fueron evaluadas con rúbricas que planeé anteriormente).
Dado lo anterior, es fácil darse cuenta por qué digo que un día de clases abarca más de 24 horas. Lo mejor es que todo ello lo hago, como dijo nuestra compañera de grupo, por convencimiento, con agrado, porque toda esa labor se ve coronada, en la mayoría de los casos, con un desarrollo de las habilidades planeadas durante la secuencia, y es gratificante ser testigo de los logros de los alumnos cuando presentan su trabajo final. Me falta aún motivar al 100% de los estudiantes que oriento en el logro indicado, pero trato de involucrarme en esa meta día tras día… a veces es muy difícil porque llegamos a tener hasta 55 alumnos por grupo, por lo que el tiempo disponible en cada módulo se vuelve poco ante tal situación. En fin, mi docencia la percibo como un reto que día tras día debo de superar, con una buena dosis de entusiasmo y, por supuesto, de perseverancia.
Un día de mi labor docente abarca, aunque sea difícil de creer, más de 24 horas. ¿Por qué?... he aquí la descripción:
Por principio, lo que nosotros llamamos Secuencia didáctica debe incubarse, por lo que primero arraigo en mi mente las temáticas a abarcar, así como el posible tema de la realidad de los jóvenes con el cual relacionarla, claro que todo aunado a las características generales de la edad de los alumnos que orientamos… así es que “deposito” en mi mente tal situación, y dejo que el proceso creativo funcione hasta que de repente… la idea brillante (o por lo menos, la que me convence) y entonces empiezan a fluir las actividades que pudiera aplicar para lograr tal fin (a veces mis ojos se abren en la madrugada, por lo que tengo siempre lápiz y papel a la mano). Lo hago por inicio así, porque considero de suma importancia que las actividades que se desarrollen en el aula sean atractivas, estimulantes, creativas, formadoras, aplicables a la realidad… sólo así podríamos esperar un aprendizaje significativo por parte del educando. Dicho camino lo he recorrido ya hace más de cuatro años, desde que se inició la reforma al proceso de aprendizaje en la Educación Media Superior, así es que actualmente ya tengo gran cantidad tanto de cápsulas informativas, actividades planeadas y desarrolladas (por lo que ya he detectado mis errores en su aplicación y he tratado de mejorarlas), así como temas integradores de la realidad (uno que más les y me gustó es el de las Tribus urbanas).
Retomando lo de más de 24 horas, después de la decisión de cómo realizar las actividades de la secuencia didáctica, pues hay que capturarla en un documento en Word para que sea presentada tanto a las autoridades docentes de mi plantel, como para que se convierta en mi guía de actividades; por supuesto que todo esto incluye también una buena dosis de investigación en diversas fuentes (me encantan los libros, no desecho las revistas porque tienen información actualizada, y, por supuesto, la internet me ayuda también a recabar datos muy interesantes y de gran ayuda).
Por otro lado, hay que preparar el material didáctico planeado: desde las tarjetas para formar equipos, hasta los memoramas, mapas, grabaciones, (yo quisiera que fueran también videos y otros instrumentos de internet, pero a la fecha carecemos de aulas con recursos de informática), en fin… todo ello lleva tiempo, así es que se lo destino en casa antes de ir al aula. Y después… pues a evaluar el trabajo producto solicitado, el cual incluye varias actividades (cuestionarios, escritos varios, mapas, periódicos, hasta escenificaciones las cuales fueron evaluadas con rúbricas que planeé anteriormente).
Dado lo anterior, es fácil darse cuenta por qué digo que un día de clases abarca más de 24 horas. Lo mejor es que todo ello lo hago, como dijo nuestra compañera de grupo, por convencimiento, con agrado, porque toda esa labor se ve coronada, en la mayoría de los casos, con un desarrollo de las habilidades planeadas durante la secuencia, y es gratificante ser testigo de los logros de los alumnos cuando presentan su trabajo final. Me falta aún motivar al 100% de los estudiantes que oriento en el logro indicado, pero trato de involucrarme en esa meta día tras día… a veces es muy difícil porque llegamos a tener hasta 55 alumnos por grupo, por lo que el tiempo disponible en cada módulo se vuelve poco ante tal situación. En fin, mi docencia la percibo como un reto que día tras día debo de superar, con una buena dosis de entusiasmo y, por supuesto, de perseverancia.
Los saberes de mis estudiantes
Los estudiantes a quienes apoyo en su proceso de aprendizaje, utilizan la internet en actividades tanto de espacio de reservorio como social, según se indica a continuación:
Como reservorio:
- Para buscar información de tareas
- Para ampliar conocimientos
- Para entretenerse
- Para buscar imágenes para trabajos en power point o por gusto
- Para enterarse de las noticias
- Oír y descargar música
- Ver videos
- Para descargar programas
- Para jugar al “World of warcraft”
- Aprender inglés
Como espacio social:
- Para chatear
- Para comunicarse con su familia
- Enviar y recibir mensajes por correo electrónico
- Para abrir su “metroflog”
Las propuestas de actividades utilizando la internet en el grupo fueron las siguientes:
-Enseñar a hacer trabajos en power point (buscando información e imágenes en internet). Los enseñaría Brenda Neftalí Reyes Hdez. a sus amigos en algún cyber y les solicitaría elaboraran precisamente un trabajo específico en power point.
- Uriel Chino Laureano les enseñaría a sus compañeros diversas formas de estudio utilizados en diferentes países (cómo estudian los jóvenes de otros países). Lo haría en las computadoras de la biblioteca o del laboratorio de cómputo. Les solicitaría un trabajo producto que proponga una manera rápida, fácil y divertida para concentrarse y aprender.
- Ana Patricia Manzano les enseñaría a sus amigas a realizar un video con varias imágenes de internet, en las computadoras de la biblioteca. Les pediría como trabajo un video con el tema que ellas elijan.
- Samuel Rivera Villegas le enseñaría a los que no tienen correo electrónico, cómo generarlo y cómo abrir y adjuntar archivos. Lo haría en las computadoras de la compuaula y el trabajo producto sería que le enviaran un correo a su facilitadora (yo) para que lo pueda agregar a mis contactos de su grupo.
-Alexis Manzano Lira y Noé González Barreto les enseñarían a quienes no tuvieran Messenger, cómo chatear con personas de diferentes nacionalidades. Lo harían en un ciber.
- Óscar Omar Rodríguez Balderas les enseñaría a sus compañeros cómo crear un propio espacio en un sitio web social como My space, Metroflog y Facebook. Lo haría en la compuaula que tiene cañón parra que todos lo fueran haciendo al mismo tiempo. Como trabajo producto les pediría una investigación detallada de sitios web sociales, sitios de ayuda y sitios de entretenimiento.
- Luis Eduardo Flores Eslava les pediría una investigación de un tema de su especialidad (electrónica), y para ello les enseñaría a sus compañeros que menos sepan cómo utilizar los diferentes navegadores para copiar y pegar la información necesaria.
- Erick David Díaz Cruz les enseñaría a buscar información a sus compañeros, en la compuaula, y les pediría datos precisos sobre la influenza, la cual presentarían en power point.
- Ilse Ivonne Zavala Laurel les enseñaría a sus compañeros de grupo a hacer una página web donde se informaran las noticias relevantes del CBTis 76. Como trabajo producto les pediría que hicieran contribuciones a dicha página.
- Fernando Ortega les enseñaría a sus compañeros qué es un virus exterminador y cómo evadirlo; lo haría en la compuaula y les haría un tipo examen para saber si aprendieron.
- Karina Aguayo les mostraría a sus compañeros cómo navegar en una página que permite el estudio del inglés (http://www.eus.org.usa.menglish.c/ ). Como trabajo final les haría una evaluación oral en inglés.
- Finalmente, César Iván Villaldama les enseñaría a sus compañeros a buscar videos sobre accidentes de carros para que sepan los riesgos que corren y conduzcan con precaución para prevenir un accidente. Como trabajo final les pediría que conduzcan con seguridad.
Dado lo anterior, podemos descubrir la aplicación en nuestros educandos de muchas de las ideas poderosas de Jordi Adell: A ellos les gusta más operar en bits que en átomos, aplicando su derecho al conocimiento, interactuando no sólo entre ellos mismos sino también con individuos de otras nacionalidades; descubriendo, además, que compartiendo sus habilidades y destrezas informáticas se convierten en creadores, no sólo en consumidores… todo ello, sólo con una actitud colaborativa.
¡Bienvenidos adultos a esta Era del Conocimiento Cibernético!... Nuestros alumnos nos abren camino para ello. Saludos.
Como reservorio:
- Para buscar información de tareas
- Para ampliar conocimientos
- Para entretenerse
- Para buscar imágenes para trabajos en power point o por gusto
- Para enterarse de las noticias
- Oír y descargar música
- Ver videos
- Para descargar programas
- Para jugar al “World of warcraft”
- Aprender inglés
Como espacio social:
- Para chatear
- Para comunicarse con su familia
- Enviar y recibir mensajes por correo electrónico
- Para abrir su “metroflog”
Las propuestas de actividades utilizando la internet en el grupo fueron las siguientes:
-Enseñar a hacer trabajos en power point (buscando información e imágenes en internet). Los enseñaría Brenda Neftalí Reyes Hdez. a sus amigos en algún cyber y les solicitaría elaboraran precisamente un trabajo específico en power point.
- Uriel Chino Laureano les enseñaría a sus compañeros diversas formas de estudio utilizados en diferentes países (cómo estudian los jóvenes de otros países). Lo haría en las computadoras de la biblioteca o del laboratorio de cómputo. Les solicitaría un trabajo producto que proponga una manera rápida, fácil y divertida para concentrarse y aprender.
- Ana Patricia Manzano les enseñaría a sus amigas a realizar un video con varias imágenes de internet, en las computadoras de la biblioteca. Les pediría como trabajo un video con el tema que ellas elijan.
- Samuel Rivera Villegas le enseñaría a los que no tienen correo electrónico, cómo generarlo y cómo abrir y adjuntar archivos. Lo haría en las computadoras de la compuaula y el trabajo producto sería que le enviaran un correo a su facilitadora (yo) para que lo pueda agregar a mis contactos de su grupo.
-Alexis Manzano Lira y Noé González Barreto les enseñarían a quienes no tuvieran Messenger, cómo chatear con personas de diferentes nacionalidades. Lo harían en un ciber.
- Óscar Omar Rodríguez Balderas les enseñaría a sus compañeros cómo crear un propio espacio en un sitio web social como My space, Metroflog y Facebook. Lo haría en la compuaula que tiene cañón parra que todos lo fueran haciendo al mismo tiempo. Como trabajo producto les pediría una investigación detallada de sitios web sociales, sitios de ayuda y sitios de entretenimiento.
- Luis Eduardo Flores Eslava les pediría una investigación de un tema de su especialidad (electrónica), y para ello les enseñaría a sus compañeros que menos sepan cómo utilizar los diferentes navegadores para copiar y pegar la información necesaria.
- Erick David Díaz Cruz les enseñaría a buscar información a sus compañeros, en la compuaula, y les pediría datos precisos sobre la influenza, la cual presentarían en power point.
- Ilse Ivonne Zavala Laurel les enseñaría a sus compañeros de grupo a hacer una página web donde se informaran las noticias relevantes del CBTis 76. Como trabajo producto les pediría que hicieran contribuciones a dicha página.
- Fernando Ortega les enseñaría a sus compañeros qué es un virus exterminador y cómo evadirlo; lo haría en la compuaula y les haría un tipo examen para saber si aprendieron.
- Karina Aguayo les mostraría a sus compañeros cómo navegar en una página que permite el estudio del inglés (http://www.eus.org.usa.menglish.c/ ). Como trabajo final les haría una evaluación oral en inglés.
- Finalmente, César Iván Villaldama les enseñaría a sus compañeros a buscar videos sobre accidentes de carros para que sepan los riesgos que corren y conduzcan con precaución para prevenir un accidente. Como trabajo final les pediría que conduzcan con seguridad.
Dado lo anterior, podemos descubrir la aplicación en nuestros educandos de muchas de las ideas poderosas de Jordi Adell: A ellos les gusta más operar en bits que en átomos, aplicando su derecho al conocimiento, interactuando no sólo entre ellos mismos sino también con individuos de otras nacionalidades; descubriendo, además, que compartiendo sus habilidades y destrezas informáticas se convierten en creadores, no sólo en consumidores… todo ello, sólo con una actitud colaborativa.
¡Bienvenidos adultos a esta Era del Conocimiento Cibernético!... Nuestros alumnos nos abren camino para ello. Saludos.
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