domingo, 13 de diciembre de 2009

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

Desde Aristóteles hasta Ausubel, Piaget, Vigotsky, Gonczi, Pèrrenoud, Delors, Ana María Prieto, Vargas Beal, etc., han sido muchos los interesados en argumentar al respecto. Nosotros mismos nos hemos adjuntado a esta situación desde que la experiencia de un primer día de clases tanto como estudiantes como docentes nos presentó un aprendizaje formal. Hemos vivido la aplicación de diferentes Teorías de Aprendizaje, con mayor o menor intensidad, y entre todas es posible rescatar que no es un hecho trivial el proceso educativo, pues requiere de complementar diversas dimensiones del ser humano, como nos lo indica Gonczi: “[…] una compleja estructura de atributos (conocimientos, actitudes, valores y habilidades) necesarios para el desempeño en situaciones específicas.”

Por otro lado, el marco constructivista nos indica que “competencia es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”, y dicha competencia, “[…] está fundada en conocimientos previamente existentes en el propio sujeto, y en segundo lugar, que tales conocimientos se ven movilizados a través de modelos pero a partir de la acción que los demanda a fin de que el sujeto se desempeñe eficazmente […]” (Pèrrenoud); lo anterior, como indica Carl R. Rogers, en una situación educativa que promueva más eficazmente un aprendizaje significativo “en la que las amenazas al sí mismo del estudiante se reducen a un mínimo, y en la que se facilite la percepción diferenciada del campo de la experiencia”. Todo ello, rechaza rotundamente la trivial limitación de cuestionar contenidos cualesquiera para evidenciar o medir un aprendizaje.

Dado lo anterior, los docentes requerimos acciones que movilicen la organización de los esquemas de los estudiantes, de acuerdo a la demanda de sus intereses. Difiero así, en lo que cita Vargas Beal, “[…] que sea poco o muy significativo un aprendizaje no depende del maestro, ni de las estrategias educativas, ni del programa, ni de la institución, sino del propio interés del estudiante que por lo demás no puede ser “sembrado” como tal por el maestro”… yo considero que los docentes, los programas, las instituciones educativas sí formamos parte estructural del proceso de aprendizaje de los educandos, pues si no fuera así, cualquier forma de observar y medir contenidos sería aplicable… y ya evidenciamos que no es así.

2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo contigo Miriam, en que somos parte importante de que los estudiantes tengan la posibilidad de adquirir aprendizajes significativos, ya que debe de existir alguien que controle los tiempos y dirija las actividades y esa función todavía nos corresponde a nosotros de una forma diferente pero nos corresponde.
    Muy completa tu actividad te felicito por la facilidad que tienes para interpretar las lecturas y tu participación entusiasta en cada actividad.
    ¡Hasta pronto!

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  2. Gracias por tus comentarios Raymundo.
    Qué bueno que coincidimos en la importancia de nuestro rol en el proceso de aprendizaje formal... como dices, de una forma diferente... por ello estamos en esta especialidad.
    Saludos.

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